
Un pastis servido en terraza, diluido con agua fresca, presenta un perfil nutricional más complejo de lo que parece. Entre el azúcar añadido en la receta, las calorías aportadas por el alcohol mismo y los efectos sobre la digestión, un solo vaso merece que nos detengamos en él. Aquí está lo que realmente contiene esta bebida anisada y lo que implica para su organismo.
Calorías del pastis: lo que el alcohol aporta además del azúcar
El pastis puro muestra alrededor de 274 kcal por 100 g, según las tablas nutricionales. Esta cifra elevada no proviene solo del azúcar.
Leer también : Adentrándose en el mundo de los videojuegos: ¿qué profesión elegir?
El alcohol representa la fuente principal de estas calorías. Por sí solo, proporciona la mayoría de la energía del vaso. El pastis puro contiene alrededor de 38 g de alcohol por 100 g, frente a solo 2,8 g de carbohidratos (de los cuales 2,3 g son azúcares). El alcohol produce calorías vacías, sin nutrientes útiles, lo que significa que su cuerpo las metaboliza sin obtener vitaminas, minerales ni fibras.
Para saber cuánto azúcar hay en un vaso de pastis, hay que considerar una dosis servida (alrededor de 2,5 cl de pastis puro, complementado con agua). A esta dosis, la cantidad de azúcar propiamente dicha sigue siendo modesta, muy por debajo de lo que aporta un vaso de cerveza o un licor de fruta. La cerveza (25 cl) muestra alrededor de 15,5 g de carbohidratos, y los licores de fruta (7 cl) alcanzan 70 g. El pastis, por su parte, se mantiene bajo en carbohidratos puros.
También recomendado : El sofá: símbolo de confort y elegancia en nuestros interiores
La confusión frecuente proviene de ahí: las calorías del pastis provienen sobre todo del alcohol, no del azúcar. Tratar esta bebida como un “concentrado de azúcar” es pasar por alto el verdadero problema energético.

Azúcar añadido o azúcar del alcohol: una distinción que cambia todo para la glucosa en sangre
¿Está controlando su glucosa en sangre o su peso? La naturaleza del azúcar en su vaso cuenta tanto como su cantidad. El pastis contiene sacarosa añadida durante la fabricación, pero en proporción limitada. La mayor parte de la ingesta calórica proviene del alcohol, que no se comporta como un carbohidrato clásico en el organismo.
Concretamente, el alcohol no eleva la glucosa en sangre de la misma manera que el azúcar de mesa. El hígado lo procesa como prioridad, lo que incluso puede provocar una disminución del nivel de azúcar en sangre en algunas personas. Para un diabético, este mecanismo es una trampa: el alcohol puede enmascarar una hipoglucemia mientras aporta una carga calórica alta.
La sacarosa añadida en el pastis actúa como cualquier azúcar rápido. Pero su cantidad por vaso estándar sigue siendo baja en comparación con otras bebidas alcohólicas azucaradas. Por lo tanto, el verdadero riesgo metabólico del pastis radica menos en su azúcar que en el alcohol mismo, que interfiere en el metabolismo hepático y favorece el almacenamiento de grasas.
Pastis, cerveza, vino: un referente rápido
- Un vaso de pastis (2,5 cl puro + agua) aporta alrededor de 82 kcal y muy pocos carbohidratos, comparable a un vaso de vino tinto de 10 cl.
- Una cerveza de 25 cl proporciona alrededor de 115 kcal con 15,5 g de carbohidratos, es decir, un aporte azucarado claramente superior.
- Los licores de fruta (7 cl) alcanzan 175 kcal y 70 g de carbohidratos, un registro completamente diferente.
En términos de azúcar puro, el pastis se encuentra entre los alcoholes menos azucarados por dosis estándar. Lo que no lo hace inofensivo, ya que el alcohol sigue siendo la variable más pesada.
Pastis y trastornos digestivos: un efecto específico de los anisados
Los espirituosos anisados plantean un problema digestivo particular, documentado en gastroenterología.
La combinación de alcohol fuerte, agua fresca y aceites esenciales de anís crea un cóctel irritante para la mucosa del estómago. El pastis consumido en ayunas como aperitivo agrava el reflujo gastroesofágico y las quemaduras de estómago en personas predispuestas. El anís relaja el esfínter esofágico inferior, ese pequeño músculo que impide los reflujo ácidos. Cuando se relaja, la acidez gástrica sube.
Este fenómeno no es propio de todos los alcoholes. Los anisados (pastis, ricard, pernod) se citan más a menudo como factores agravantes que el vino o la cerveza. Si siente regularmente ardor después del aperitivo, el pastis puede ser directamente responsable, independientemente de la cantidad de azúcar que contenga.

Limitar los efectos digestivos
- No beber nunca pastis en ayunas: un poco de comida en el estómago reduce la irritación.
- Diluir más: cuanto mayor sea la proporción de agua/pastis, menor será la concentración de alcohol y aceites esenciales que agreden la mucosa.
- Evitar los cubitos de hielo solos sin agua: el frío contrae el estómago, y el alcohol concentrado amplifica la irritación.
Referencias de consumo responsable aplicadas al pastis
Las referencias de salud pública recomiendan no exceder dos vasos estándar por día, reservando días sin consumo durante la semana. Un vaso estándar corresponde a una dosis que contiene alrededor de 10 g de alcohol puro. Para el pastis, esto equivale a una dosis de 2,5 cl de licor puro diluido en agua.
Dos pastis al día, cinco días a la semana, parecen “razonables” para muchos consumidores. Este ritmo ya supera el umbral recomendado por las autoridades de salud. Las referencias invitan a integrar días sin alcohol en la semana, independientemente del tipo de bebida.
El pastis no es ni peor ni mejor que otro alcohol en dosis equivalentes. Su azúcar añadido sigue siendo moderado, sus calorías provienen sobre todo del etanol, y sus efectos digestivos merecen una atención particular en personas sensibles. En dosis estándar y en consumo ocasional, el pastis sigue siendo comparable a otros espirituosos en términos nutricionales, con los mismos riesgos asociados a un consumo regular.